Misticismo en las alturas

Luego de atravesar un paraíso de montañas llamado Canchayllo, la mula se detiene en el Bosque de Puyas. Estas gigantescas plantas de 18 metros están en peligro de extinción, pero aquí, en el corazón de Jauja, 230 mil de ellas viven durante 100 años.
Décadas atrás, los comuneros creían que estas plantas eran carnívoras, porque las filudas garras de sus cuerpos atrapaban a sus animales. Pero hoy ya nadie les teme.
Los turistas pueden acampar en la zona y apreciar zorros, pumas, vizcachas y colibríes gigantes. O retornar a Canchayllo -a solo 20 minutos-, donde pobladores como Marcelo López, presidente de la Asociación Rural Comunitaria, han adaptado sus casas para el turismo vivencial. Nosotros optamos por esa última opción.
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